Es algo de lo que te das cuenta todos los días, a medida que lo utilizas, pero que salta más a la vista en ocasiones especiales, como en la noche de fin de año de ayer: el impresionante ecosistema conversacional que se ha creado a través de Twitter, el pionero, el colonizador de esa categoría llamada “microblogging” que hoy cuenta con millones de participantes pero, sobre todo, con una vastísima diversidad.

Haz una prueba: toma una muestra de las personas a las que sigues en Twitter – o si no lo usas, toma el feed público – y mira cuántos clientes de Twitter te aparecen: hace un año, esa lista habría resultado muy aburrida, la mayor parte de los usuarios actualizábamos desde la página web o desde Twitterrific si teníamos un Mac… el resultado ahora puede ser (en mi caso) una combinación de Ping.fm, Twitterfon, Twitterrific, Hahlo, web, Jisko, NatsuLiPhone, MobileWeb, TwitterBerry, Twhirl, Tweetie… y eso solo en las dos primeras páginas!! Por mucho que entre la gente a la que sigo se encuentre un número elevado de early adopters – dios los da y ellos se juntan – salta a la vista que el escenario no tiene nada que ver con el de hace un año.

La conversación hoy en día está presente en todas partes, a todas horas: lo mismo llegas a una ciudad, lo comentas y te aparecen todo tipo de sugerencias sobre sitios a donde ir y restaurantes que no te puedes perder, que haces un pregunta y te responden personas con voz autorizada en el tema. Disparas en Ping.fm, y te responden quienes te han oído en Facebook, en FriendFeed, en Plaxo, en Plurk, en MySpace o en YouAre… incluyendo algunos que no llegas a oír, porque no todo es perfecto y el canal de retorno está todavía construyéndose (aunque no tardará mucho). Las conversaciones “fluyen”, con todo el sentido de la palabra “fluir”, desde todo tipo de terminales, con datos que ya no es que sean exportables debido a la magia de la separación de contenido y formato, es que son “promiscuos”; pasan de una aplicación a otra con total ligereza, “cosidos” con hilos invisibles hechos con feeds RSS. Nunca, en ningún momento de la historia, he tenido a un número tan elevado de gente al alcance de una tecla. Relaciones de todo tipo: algunas son profundas y continúan expresamente las que mantengo fuera de la red, otras son intrínsecas del medio y no existirían sin él, otras son intermitentes, ocasionales, fugaces… pero todas están ahí: bien administrado, es un recurso impresionante. Miles de ojos mirando realidades paralelas, y contándolas, compartiéndolas en toda su subjetividad con una absoluta asimetría. Y cada día, aplicaciones nuevas,  personas que descubren prestaciones que desconocían: búsquedas, estadísticas, monitores de actualidad, o simplemente, que alguien descubra que no tienes porque seguir a alguien o que esa persona te esté siguiendo para poder enviarle un mensaje directo, que con poner “d ” delante de su nombre, ya le llega… Todo un panorama relativamente nuevo para muchos, ya conocido para otros, inventado y por inventar.

Ver el incremento del volumen de felicitaciones en un cumpleaños o en una Nochevieja solo te da una pista. Enterarte de las noticias mucho antes de que las pongan en las noticias, otra. Mantenerte cerca de quien te importa cuando importa, otra más. Todo son pistas, pero definen algo muy poderoso. Algo que va a formar parte de nuestras vidas durante mucho tiempo. Un auténtico ecosistema conversacional.


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